Es natural y recurrente, a la vez repetitivo visualizar el vaivén cada 15 minutos del camión que contienen la misma publicidad “Ayuntamiento de Santo Domingo”, cuando a las 8 de la mañana inicia su primer recorrido, pasando a recorrer la basura de un segmento de la población que ya desde las 6 de la mañana esta despierta y ha tenido su primera venta.
En el sector de Guachupita, populoso sector de Santo Domingo es para todos algo cotidiano el recorrido de recolector de basura que por la cantidad de vendedores en el mercado no cesa de pasar todos los días.
Es tan difícil ver la falta de conocimiento y la ignorancia de las consecuencia de la contaminación por los padres cuando no ha subido bien el día y los niños andan sin camisa, al parecer sin pasar por un baño y ya están activos jugando y buscando lo que no se le ha perdido en el mercado.
Son las 8:15 a.m., acaba el camión de recoger la basura, continúan los vendedores vociferando los distintos productos que tienen para ofrecer al público, uno vocifera: “plátano, yuca, batata”, cuando otro anuncia los productos frescos que tiene en embutidos y pollo ahumado… los vegetales no se quedan atrás, otros vendedores rosean agua fresca a los ajíes verdecitos, otros bien rojitos (ajíes morrón) para alimentar la vista de los transeúntes y motivarlo a la compra.
Pero las frutas también a esta hora están bien tiernecitas, es un rico olor a guineo maduro verdaderamente que llama la atención, sin dejar de mencionar que la llegada de la navidad donde las manzanas y las uvas son las principales decoradoras de estas mesas.
En este recorrido ya ha pasado media hora y he visto el camión pasan dos veces, recogiendo prácticamente los mismos residuos que recogió hace 15 minutos. ¡Qué barbaridad! Pronuncia uno de los compradores, que no aguanta la presión tan temprano y con tanto ajetreo, sumándole el mal olor que también deprende la cloaca que hace 7 meses viene presentando problemas en el desagüe.
Ya son las 9 de la mañana y mirando al otro extremo del mercado puedo notar que los vendedores de paca no dejan de aprovechar la oportunidad del pase de los transeúntes para ofrecerles las distintas ofertas en ropa usada, sabanas, piezas de niños, calzados y ahora accesorios para decorar el hogar en estas navidades.
Ya son las 10 y en todo este tiempo el camión que recoge la basura ha pasado 6 veces desde 6:00 a.m. que comenzaron las ventas en el mercado, a pesar de que pasa tanto es casi inexplicable como está constantemente lleno el espacio de basura, se podría decir que es precisamente porque es un mercado, pero el ver como se tira una cascara de guineo, el que vende pollo tira los desperdicios de las ventas sin control es penoso y caótico, indignante diría yo.
Ya son las 11 y continua la misma rutina, nadie tiene cuidado de nada, al contrario, el que vende fritura no deja de tirar sus cascaras de plátanos, porque el cumulo de gente pidiendo fritos y salami no le da tiempo recoger los desperdicios, ahí se hace otro montón, pues esta práctica esta de modas en esta parte de este sector.
Ya a las 12 del mediodía ha pasado 6 veces más y el mismo show, casi todo el mundo se va recogiendo porque baja el cumulo de clientes y el camión sigue pasando para tratar de recoger la misma basura que cada 15 minutos pasa a recoger.
Lo puedo notar, el problema no está en las leyes, sino en la práctica, es necesario una educación en medio ambiente a cada ciudadano, porque si seguimos así, pasaran los años y no serán solo cada 15 minutos que pasara el camión a recoger la basura, sino que nos convertiremos en basureros y definitivamente seguros enfermos.